Tabarca...



El tiempo en Tabarca se terminó. El verano pasó volando, y de él nos quedan atardeceres, mojitos, chapuzones, "vientos de agua", helados a media tarde, porritos a media noche, melodías de Sabina, melodías de Serrat...la tabernita, la terraza (nuestra terraza), lunas llenas, nuevas, menguantes y crecientes. Lluvias de estrellas, lluvias de agua, viento de levante y viento de lebeche. La Tabarquera, Santa Pola, Barco Taxi, oleaje y angustia. Domingueros, guiris, franceses con guitarras, argentinos con mucha labia, gente que va, gente que viene y colas en el puerto. Caldero, fideuà y paella. Pareos cortos, largos y perro flautas...


Y muchas cosas que tal vez no escriba aquí, pero que están ahí, que existen, o han existido para nosotros, al menos durante un par de meses.


Hay gente que cree en el destino. Yo personalmente, prefiero las casualidades. Tiene más emoción pensar que hemos coincidido por un cúmulo de circunstancias, y no porque estaba escrito.


Quizás también resulta triste, porque cabe pensar que ese cúmulo de circunstancias, tal vez no se vuelvan a dar, dándose el fenómeno conocido como "no vernos nunca más".


Pero puede que así, hayamos vivido más intensamente, y los recuerdos no se nos oxiden...

Y para ayudar, aquí os dejo unas cuantas fotos, que son la mejor manera de inmortalizar los momentos vividos, y una cancioncilla, la que le faltó a Sabina cantar en el concierto.

"Volver..."



"Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor
Aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle que en el escodijo,
tuya es su vida, tuyo es su querer.
Bajo el burlón mirar de las estrellas,
que con indiferencia, hoy me ven volver...

Volver...con la frente marchita,
las nieves del tiempo platearon mi sien.
Sentir...que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada,
errante en la sombra,
te busca y te nombra.
Vivir...con el alma aferrada
a un dulce recuerdo que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos
encadenan mi soñar.

Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido,
que todo destruye
haya matado mi viena ilusión,
tengo escondida
una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazón.

Volver..con la frente marchita,
las nieves del teimpo platearon mi sien
Sentir...que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada
que febril la mirada,
errante en la sombra,
te busca y te nombra.
Vivir..con el alma aferrada,
a un dulce recuerdo que lloro otra vez..."

Que cançó més gran...

Reflexions abans de marxar...

27 d'Agost de 2007

Aquest estiu ha sigut especial, com un parentesi entre el món i jo, o entre la terra i jo, tenint en compte que em separaven uns quants kilòmetres d'aigua...
Ara que només em queda una setmana d'estar ací, puc (o dec) fer-me a la idea de que estic a punt de despegar, altra vegada. I abans de contar experiències viscudes, o mostrar fotos de les postes de sol tan impressionants que he pogut disfrutar, he d'explicar l'extranya sensació que em causa tornar a casa, al poble.
Com he dit, ara toca tornar a casa (per fí, o altra vegada), a eixa casa que encara no he xafat, que encara no he estrenat: la casa de l'auela.
Ara toca desfer la maleta, i les caixes, que encara estaran esperant a l'habitació.
Ara toca ser quatre altra vegada. No un, més un, més un i més un, sino quatre.
Ara toca dinar a la una i sopar a les nou.
Ara toca dormir a les onze.
Ara toca fred.
Ara toca aire, i nas gelat.
Ara toca xemeneia.
Ara toquen espardenyes i batín.
Ara toca roba neta i planxada damunt del llit.
Ara toca camisola blanca per dins dels pantalons.
Ara toquen dos parells de calcetins, o millor peücs.
Ara toca got de llet calenta en cola-cao, o en mèl.
Ara toca ser xicoteta altra vegada.
Ara toca silenci.