Tabarca...



El tiempo en Tabarca se terminó. El verano pasó volando, y de él nos quedan atardeceres, mojitos, chapuzones, "vientos de agua", helados a media tarde, porritos a media noche, melodías de Sabina, melodías de Serrat...la tabernita, la terraza (nuestra terraza), lunas llenas, nuevas, menguantes y crecientes. Lluvias de estrellas, lluvias de agua, viento de levante y viento de lebeche. La Tabarquera, Santa Pola, Barco Taxi, oleaje y angustia. Domingueros, guiris, franceses con guitarras, argentinos con mucha labia, gente que va, gente que viene y colas en el puerto. Caldero, fideuà y paella. Pareos cortos, largos y perro flautas...


Y muchas cosas que tal vez no escriba aquí, pero que están ahí, que existen, o han existido para nosotros, al menos durante un par de meses.


Hay gente que cree en el destino. Yo personalmente, prefiero las casualidades. Tiene más emoción pensar que hemos coincidido por un cúmulo de circunstancias, y no porque estaba escrito.


Quizás también resulta triste, porque cabe pensar que ese cúmulo de circunstancias, tal vez no se vuelvan a dar, dándose el fenómeno conocido como "no vernos nunca más".


Pero puede que así, hayamos vivido más intensamente, y los recuerdos no se nos oxiden...

Y para ayudar, aquí os dejo unas cuantas fotos, que son la mejor manera de inmortalizar los momentos vividos, y una cancioncilla, la que le faltó a Sabina cantar en el concierto.

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