Fallas...

16 de març de 2008

Una ciudad, el solecito de medio día, la pólvora, y las calles donde durante 4 días no passarán los coches. La gente ocupa las aceras, las avenidas principales, el centro, las terrazas donde una cerveza nos abre el hambre antes de comer...

De noche, el fresco nos recuerda que, a pesar del sol que ha hecho durante el día, todavía no ha llegado la primavera. Un barrio no demasiado conocido, donde años atrás vivia toda una generación de trabajadores, hoy en día es ocupado por toda una juventud de estudiantes.

En un bajo no demasiado grande, las paredes de un piso de no más de 70 metros, esconden toda una vida estudiantil. Los exámenes, las clases, el primer trabajo, los amores, los desamores...Al fondo del todo una pequeña habitación, y encima de la cama una montaña de chaquetas, "eso es que no somos las únicas...". Entonces, al levantar la cabeza, y a través de los barrotes de la reja oxidada vemos que en el patio hay gente, y luz, y música.

Es curiosa la sensación de entrar en aquel pequeño patio, sin conocer a nadie y saber que va a ser una noche grandiosa, porque aquel patio del bajo de un piso de estudiantes cualquiera, es el patio perfecto para esta noche. Una situación muy simple, que nos llevará a una noche redonda.

El humo de la carne salia huyendo de la barbacoa de aquel patio con música de los 80 de fondo, salía volando, dejando debajo de si la calle llena de gente, y unos extraños monigotes que se ríen de todo un año de política, cambio climático y todo aquello en que los humanos nos equivocamos.

"¿Cómo te llamabas?", "¿Y cómo se llamaba tu amigo?", "¿Quieres lomo?", "¡Pásame la sangría!" "¿Queda hielo?", "¿Dónde estaba el baño?"...

No sé cual será vuestra noche perfecta. La mía solo necesitó una pequeña barbacoa donde asar pinchos (y no lomo), una cantidad considerable de sangría y ron, y un montón de gente de distintos lugares que, aunque casi seguramente no vea en muchísimo tiempo, formaron parte de esa noche.

Porque aunque después acabamos en una orquesta cualquiera, donde había que escuchar una música estridente y poco bailable, la noche se quedó en aquel patio, en aquellas calles de un barrio de estudiantes, que un dia fue de obreros.

Y no hay más.

1 comentario:

bunburry dijo...

Només dir que... ens veiem en Onil!