Al mar...

16 de noviembre de 2008



"Pongo la mano sobre la roca, está caliente, porque el sol de julio le ha estado dando todo el dia. Estoy así quieta unos minutos, es mi tiempo de reflexión, y pienso cuánto de profunda es esa roca que se mete en el mar, y cómo de agarrada estará al fondo. Quizás no lo esté, y la isla sea una pequeña barca con cuarenta habitantes encima.

Oigo mi nombre, levanto la vista, y en un mar tranquilo de un puerto viejo cansado de tanto turista de veraneo, alguien me saluda desde el agua. Me lo pienso, el mar de ma miedo. Meto los pies en el agua, y ésta se mete entre mis dedos. Es extraño el tacto de los pies con la roca mojada. Veo peces de colores, y un coral borroso que se mueve a derecha e izquierda, según las olas.

El sol cae, Santa Pola al fondo, y nosotros en el agua, lejos de una civilización estresada. Ahora somos indígenas, en apenas un kilómetro y medio de isla. Los habitantes de la ciudad no saben que son observados por cuatro personas en medio del mar. Cuatro náufragos de la vida y del mundo que, casualidades de la vida, han ido a naufragar a la misma isla.

Dicen que vivir en una isla acaba por volverte loco, y sabiéndolo, la única opción que te queda es buscar un vínculo, una locura común, que te permita dar rienda suelta a las excentricidades, pero en compañía.

Cuatro mundos, cuatro personas, cuatro vidas. Tan sólo el mar...y la soledad de estar sola..."

"...guarda los suspiros, de corazones rotos... Y todas las miradas de los hombres que se sienten solos..."


1 comentario:

kuxa dijo...

Tiene que ser muy gratificante vivir una experiencia así...pero hay que ser muy valiente para irte sola a una isla donde no conoces a nadie a pasar todo el verano. Es de admirar!!...o de tener muchas ganas de escapar jejeje.