Dices..

12 de Noviembre de 2007

Dices que estás solo, y que en realidad todos lo estamos. Que un día no se sabe quien, decide que hemos de nacer, y lo hacemos solos, porque aunque en el vientre de nuestra madre haya capacidad para más de uno, a la hora de salir, se ha de hacer de uno en uno.

Utilizas el mismo ejemplo para hablar de la muerte. Dices que morimos solos, porque en un ataúd sólo hay capacidad para una persona, aunque una vez el cuerpo se ha convertido en cenizas, puedes compartir caja de madera con algún familiar cercano. Pero el proceso de envejecer después de muerto hay que pasarlo solo.

En el tiempo que dura nuestra vida, sea más o menos larga, también afirmas que estamos solos. Dices que tienes amigos, familia, pareja, pero que cada uno vive en soledad. Que cada persona tiene que pasar sus miedos, enfrentarse a sus metas y a sus fracasos totalmente sola.

Expresas esa extraña forma de unión humana a la que el resto llamamos amistad o pareja, como una necesidad inicial de creernos que no estamos solos. Pero que tarde o temprano, la madurez nos lleva a comprender que esa unión no era más que la respuesta a esa necesidad, y el miedo a estar solo termina desapareciendo.
Repites constantemente que es entonces cuando dejas de buscar ansioso alguien con quien estar o con quien compartir momentos especiales. Porque aceptas que eres tú y tus momentos, quienes importan en tu vida.

Dices que tienes razón en todo lo que dices, y es cierto.

Pero (siempre hay un pero), quizás la soledad se disfrute más cuando después de aceptar que todos estamos solos, das más importancia a los momentos que pasas con alguien. Porque sabes y entiendes que la soledad va contigo el tiempo que dura tu vida, en cambio los momentos compartidos duran un instante.

Dices que estamos solos, sí. Y yo te digo que estamos solos, y podemos no estarlo, a la vez que lo estamos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

cuanta razon tiene , por muccha gente que te rodea siempre estas solo. pero qué bello es creer queno lo estás.