Preparaciones nocheviejiles...

26 de diciembre de 2007

Bueno, después de mi pesismismo contagioso que caracteriza mi Navidad, comienzan los preparativos nocheviejiles, que creo que son de lo mejor, porque ahí surgen nuestros instintos más asesinos, y discutimos por cosas como: la hora de quedar para hacer la compra, quien comprará los cotillones, si comprar leche desnatada o semidesnatada, si hace falta tanta comida (teniendo tanto alcohol), quién se llevará el trivial y quién el tabú, si hay que llevarse un partidor de nueces o si se pordrán abrir con los dientes, etc.

Los preparativos de nuestro viaje a una casa en la que entraremos, pero no sabemos si saldremos vivos, son el preludio de una "muerte" anunciada, porque 5 días dan para mucho, y estarán los que morirán por el alcohol, por un empacho de polvorones, o por un susto de cualquier broma típica nocheviejil.

En cualquier caso, resucitaremos al sexto día (Jesucristo necesitó sólo tres, pero él no llevaba 6 litros de alcohol en sangre...), y a partir del séptimo ya estaremos deseando que llegue diciembre de 2008 para volver a discutir por los preparativos nocheviejiles.

Si es que...Algo bueno tenía que tener la Navidad, no?

3 comentarios:

bunburry dijo...

Quina sort! Jo encara no tinc pla i no sé si el tindré. Tan de bo tinguéssim una casa lliure per almenys juntar-nos i poder passar una nit divertida. Espero que al final passi com a les sèries de televisió i tot s'arregli sol jeje.

Agostí Tiralí dijo...

Ja veig que tens un "planaso". Seré breu i poc original. Espere que tingues un feliç 2008, que continue com fins ara la nostra amistat, que continues aquesta dura però alhora gratificant tasca de portar avant el blog, que et tragues les oposicions i que la vida personal i sentimental et vaja sobre rodes.

Salut i moltes besaes.

Agostí

Rubén dijo...

... y al final, 5 días pasan demasiado rápido, y después de estar ese rato con los amigos que cada vez ves menos y añoras más, te resistes a irte y quieres añarar una hora o un ratito más...

luego llegas a casa, enciendes la luz, tiras la mochila llena de ropa sucia al suelo, y te das cuenta que aterrizas en la misma realidad de hace 1 semana, pero con un montón de cosas divertidas en la cabeza que te harán reír durante todo el año cuando las recuerdes.