Límites...

5 de agosto de 2008

Todo el mundo debería llevar en su mochila una pequeña libreta.

En la primera hoja pondría: LÍMITES.

En la segunda página escribiríamos la fecha del día en que nos encontremos, y seguidamente, aquellas cosas desagradables que nos pasan durante el día, cada una con un guión. Si no desagradables, que nos causan algún tipo de quebradero de cabeza.

Al lado de cada cosa desagradable (o que simplemente merece un sitio en esta hoja), la hora concreta de este mismo día en el que este quebradero debe haber desaparecido. Algunos ejemplos podrían ser:

- 8 de la mañana: Discusión con mi padre/madre por el tiempo que debería pasar en casa y el que paso en realidad: Finalización a las 14,00
- 8,10 de la mañana: Envío un mensaje esperando una respuesta impaciente, si no inmediata, al menos una respuesta: Finalización a las 21,00
- 8,30 de la mañana: Pequeño enganchón con el taquillero de renfe porque no sabe darme las vueltas bien, y encima me contesta mal: Finalización a las 9,30
- 10,00 de la mañana: Alguien me cancela unos planes a última hora, con la maleta preparada: Finalización a las 18,00

De este modo, aunque parezca pesimista hacer esto (en lugar de apuntar las cosas buenas,) y para la gente que cualquier detalle le supone 3 días de pensar, llegada la hora en que ese quebradero debe haber desaparecido, con un boli tacharemos el fin de ese pensamiento. Así, un hecho desagradable para nosotros que normalmente nos quitaría el sueño 2 días, debe ser pensado y repensado en unas pocas horas. Y al finalizar la última hora del último hecho desagradable, arrancaremos esa hoja dedicada a este día.

Y no nos podremos permitir pensar más en las cosas que había escritas en esa hoja, que ya no existe.

2 comentarios:

bunburry dijo...

Un altre exercici curiós és parar atenció en els esdeveniments positius del dia. No és fàcil, perquè sempre pensem en tot allò dolent i negatiu i ho tenim molt present, però si us diguessin que apuntéssiu tres moments divertits del dia, tres moments en els que sentir-vos agraïts i tres moments en els que sentir-vos satisfets de vosaltres mateixos per exemple, no seria tan fàcil, i no perquè no n'hi hagi, sinó perquè ens han educat en identificar les coses dolentes. S'ha d'aprendre a valorar les coses positives.

Molt interessant el que exposes.

Marieta dijo...

Opine el mateix que Bunburry, segur que eixe sería un exercici molt més agrait, pel fet d'acabar el dia amb una sonrisa. Estic dacort en que tot ha de tindre un "calfament de cap" tant lo bo com lo roin, pero pense que dedicar cada dia a una cosa dolenta es malgastar massa temps. Encara que sì per a tu es un abans, pots començar per ahí i poc a poc anar acurtan, fins arribar a un moment que soles neceites uns 10 minuts de pensar en lo dolent i poder aprofitar el dia en algo positiu (pensateu, no es mala idea...).