Extraña en mi propia casa...

22 de diciembre de 2008

Estar con un pie aquí y uno allá significa no estar al cien por cien en ningún lado. Cuando llego a la ciudad, entro en un piso que no es el mio (pero pago mi alquiler). Como no es el mio, muchas veces no encuentro los productos de la limpieza, no sé muy bien todavía como se enciende el calentador, ni tampoco qué tengo que hacer cuando saltan los plomos.

Cuando llego a casa, al pueblo, me encuentro con que ahora el televisor de la salita ha sido cambiado por el que habia en la habitació de dentro. Huele diferente, porque el ambientador ha sido cambiado, en mi habitación las sábanas estan frías, como si no hubiera dormido allí nadie en una semana. Mis fotos se sienten solas, y en el baño, la bombilla del espejo se ha fundido algún dia de estos en los que yo he estado ausente.

Habito en ambas casas, camino por los passillos de un piso en la ciudad y de una casa en el pueblo, y en ninguna de ellas me siento como en aquella frase de: "hogar dulce hogar". Porque cuando una está ausente pierde el derecho al mando a distancia, a opinar sobre dónde queda mejor este cuadro y a tomar decisiones sobre la compra de este producto o aquel otro.

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