Infiltrados...

13 de enero de 2008

No le gustaba la muchedumbre, pero ese día de infiltró de ciudadano normal en un mar de ciudadanos normales, en busca de otro ciudadano perdido, náufrago de la sociedad. Entró en aquellos grandes almacenes, husmeando por encima de sus gafas, que le ayudaban en sus misiones de camuflaje. Miraba los pantalones, a pesar de no ser su talla, removía las camisas, más pendiente del perfume de la señora de su lado, que del horroroso estampado de la ropa que tenía en la mano.
Se probó dos cinturones, en la sección de caballeros, mientras miraba el culo del dependiente, y se preguntaba para quién sería el traje que aquella mujer de unos 50 años compraba en el mostrador de enfrente.

Hoy le daba igual hombre que mujer. Hoy era un infiltrado, y su misión era encontrar más infiltrados. Gente que se pierde en las grandes ciudades, que busca y no encuentra, que vaga sin rumbo ni dueño, que imagina realidades en un mundo irreal.

Después de dos horas vagando, y con la esperanza perdida, alguien en la sección de ropa interior provocó un guiño. Y como este infiltrado conoce las reglas, no pregunta, no mira, simplemente acude, como un gato en celo, al probador más próximo. En unos instantes llega él...

- Estás perdido
- Tú si estàs perdido

Y él y él, infiltrados y perdidos, se desprenden de la ropa, en apenas 2 metros cuadrados.

1 comentario:

kuxa dijo...

joder... como están las rebajas!
A partir de ahora me fijaré en los infiltrados, sólo por curiosidad EEEEEH?? ;)